Bogotá, 18 de enero de 2026. En el marco del Foro de Alto Nivel CELAC–África, bajo la Presidencia Pro Tempore de Colombia en la CELAC, Planeación Nacional lideró un diálogo sobre financiamiento global para el cambio climático, orientado a promover sinergias para fortalecer la movilización de recursos para la acción climática y avanzar hacia un sistema financiero internacional más justo, que responda a las desigualdades estructurales y a las vulnerabilidades del Sur Global.
La discusión partió de una tensión estructural: países con enorme biodiversidad siguen atrapados en dinámicas de pobreza y alta presión financiera, enfrentando mayores costos de endeudamiento y dificultades para acceder a recursos en condiciones justas. Esta situación se explica, en parte, porque el sistema financiero internacional no está reconociendo adecuadamente las diferencias en responsabilidades frente a las emisiones, los impactos de la crisis climática y las capacidades entre países.
En la apertura del panel, Javier Pava, director de Ambiente y Desarrollo Sostenible del Departamento Nacional de Planeación, expuso el panorama actual del financiamiento climático y enfatizó la necesidad de reconocer que la crisis climática ya no es un problema del futuro, sino una realidad que estamos viviendo, que exige actuar de inmediato con medidas de fondo:
“Reducir la dependencia del carbón y del petróleo también disminuye la vulnerabilidad económica y financiera del país”.
La conversación, que contó con la participación de panelistas de América Latina y África como Nyaguthii Chege (Consejo de Administración del Green Belt Movement de Kenia), Tengi George-Ikoli (Gerente de País de Resource Governance Institute (NRGI) desde Nigeria), Jorge Luna (LATINDADD), José Manuel Sandoval (BID), César Ferrari Superintendente Financiero de Colombia y Liliana Merchán Sudirectora de Cambio Climático y Gestión del Riesgo de Desastres del DNP, evidenció la urgencia de transformar la arquitectura financiera internacional, donde se concentra el capital, para mejorar el acceso a recursos y garantizar que estos lleguen efectivamente a los territorios en función de las comunidades.
Esto cobra aún más relevancia si se tiene en cuenta que los países en desarrollo enfrentan un déficit de financiamiento cercano a los US$4 billones anuales, una brecha que refleja las presiones del endeudamiento, los choques globales y la insuficiencia de flujos de inversión para responder a la crisis climática.
En ese sentido, Nyaguthii Chege, presidenta del Board of Directors de The Green Belt Movement (Kenia), advirtió que el financiamiento no puede seguir respondiendo a las prioridades de los donantes, ya que esto profundiza la desigualdad y concentra los impactos de la crisis en las poblaciones más vulnerables:
“En el norte de Kenia vamos a enfrentar temperaturas de entre 35 y 40 grados centígrados. Habrá zonas que se volverán inhabitables y las comunidades tendrán que desplazarse. Por eso, el financiamiento climático es para salvar vidas, pero no solo para sobrevivir, sino para vivir con sentido. Es necesario avanzar en una reindustrialización verde que genere empleo y oportunidades ahora, no cuando la crisis ya no tenga solución”.
Al cierre del encuentro, panelistas y asistentes coincidieron en que estos espacios de diálogo de alto nivel entre CELAC y África son una oportunidad clave para fortalecer la articulación birregional y la cooperación Sur–Sur. Asimismo, destacaron la importancia de actuar como bloque, reconociendo condiciones geográficas y económicas compartidas, para impulsar de manera conjunta la movilización de recursos a gran escala, orientados no solo a enfrentar la crisis climática, sino a superar la pobreza, acelerar la transición de economías extractivistas a economías que protegen la biodiversidad.
¡Con dignidad, cumplimos!